El círculo virtuoso de los Programas de Voluntariado Corporativo

Fuente: Manual de Voluntariado Corporativo de Fundación Compromiso

Dentro de un Programa de voluntariado corporativo (PVC) se conjugan tres racionalidades distintas: la de la empresa, la de los empleados y la de las organizaciones sociales. Se pueden lograr Múltiples beneficios si se desarrolla una buena articulación de estos tres actores, ya que el voluntariado corporativo implica un crecimiento en valores ciudadanos de todos los involucrados siempre y cuando se vean reflejados en las acciones sus expectativas, intereses y objetivos.

En un PVC la empresa se beneficia al tener colaboradores motivados, que en muchos casos, se enorgullecen de trabajar en una empresa que apoye y dé lugar a este tipo de actividades y programas. Sin duda, estos empleados estarán más motivados para sus actividades de índole propiamente laboral. Asimismo, si el programa resulta exitoso y los empleados son buenos “embajadores” ante la sociedad, la empresa tendrá una mejor imagen en la comunidad.

Por otro lado, el PVC facilita la existencia de un espacio donde se rompen las relaciones jerárquicas y los voluntarios pasan a relacionarse entre sí desde un nuevo lugar; también permite el florecimiento de habilidades que no se hubiesen podido manifestar en los canales habituales de la empresa. Pero, sobre todo, la empresa se enriquece al ser una organización que facilita a sus empleados un desarrollo más pleno como ciudadanos. Los participantes del programa se ven beneficiados porque su propio lugar de trabajo les da la oportunidad de canalizar su espíritu solidario.

En relación con los empleados, cabe destacar que el voluntariado corporativo permite una forma de desarrollo del personal que ningún tipo de capacitación puede suplir; algunos de sus beneficios son: la satisfacción de hacer algo bueno por el otro, mayor sensibilidad a las necesidades ajenas, nuevas amistades, desarrollo de nuevas habilidades, mejor comprensión del propio entorno, un nuevo canal para desarrollar la creatividad e innovación, posibilidad de interactuar y de trabajar en un entorno diferente, desarrollo de intereses personales y oportunidad de aportar al bien común.

Hacia el ámbito externo a la empresa, los PVC realizan un aporte al capital social en tanto que aumentan la participación ciudadana y la confianza, valores claves para el desarrollo social. El capital social es definido como el conjunto de normas y valores compartidos que promueven la confianza y la cooperación social. El déficit de capital social en América Latina está relacionado a la desconfianza, la pobreza de valores, la corrupción, la poca solidaridad y la inmoral distribución de la riqueza. La razón de ser del PVC es proveer bienes o servicios a la comunidad, por lo tanto ésta se ve beneficiada por medio del programa concreto y, además, se le abren nuevos canales para expresar sus necesidades y, sobre todo, para generar nuevos conocimientos y habilidades que no hubiese podido adquirir por sí sola.

Por tanto, lo más importante de los PVC es que brindan a los voluntarios, a la empresa y a los destinatarios (personas y/o organizaciones) un canal único e insustituible de generación de confianza, crecimiento y desarrollo. Todo esto conforma un terreno fértil para un mayor capital social que favorezca el desarrollo y el bien común.

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Voluntariado corporativo: la necesidad de pasar “del programa a la estrategia”

Por Leonardo Hernández – Coordinador de Comunicación y Relaciones Institucionales / CEADS

Muchas veces afirmamos que la inversión social de las empresas está evolucionando desde una mirada filantrópica a una construcción estratégica. Ese desarrollo está también acompañado por la necesidad de escalar las acciones aisladas de voluntariado a verdaderas estrategias de voluntariado corporativo.

Cuando hablamos de voluntariado corporativo, no nos referimos solamente a una de las tantas metodologías mediante las cuales las empresas se relacionan con la comunidad. Estamos hablando de una construcción a partir de la que se aborda la compleja realidad de poblaciones en situación de vulnerabilidad social. Por ello, porque estamos acercándonos a personas, familias y comunidades que fueron defraudadas muchas veces por la sociedad, no debemos considerarlo como un tema ligero para las compañías. El diseño y la gestión de un proceso de voluntariado no implican solamente tomar en cuenta las necesidades institucionales de la propia empresa o necesidades sociales o intereses de los empleados. Significa trabajar y dedicar tiempo a acompañar sueños, anhelos, esperanzas y pasiones de colaboradores y destinatarios.

Es precisamente en ese abordaje de la sensibilidad, de ese esfuerzo individual, colectivo y corporativo por entender lógicas y dinámicas de grupos o poblaciones vulnerables, donde la empresa adquiere una de sus mayores ventajas cuando facilita procesos voluntariado. Pero para quienes creemos que el voluntariado corporativo es una de las herramientas más sólidas para que la organización se involucre, articule y acompañe necesidades de la comunidad, éste debe ser percibido y gestionado no solamente desde una perspectiva de programas u acciones puntuales sino con una mirada estratégica e incorporada en la gestión de la compañía.

El diseño de un plan de voluntariado corporativo implica gestionar necesidades y expectativas institucionales de las empresas, pero también ayudar a `transformar la espera en esperanza` de personas con sus derechos vulnerados. Si queremos hablar de una sólida estrategia de voluntariado corporativo, cuya lógica y dinámica se encuentre integrada a la gestión de la compañía y a su cuadro de mando integral, debemos concebirlo más que como la acción de un día o un programa específico de voluntariado. Debemos planificarlo como un espacio de articulación y encuentro de intereses, expectativas, necesidades y sueños que nos brinda la oportunidad de ayudar a desplegar todo el potencial creativo de las personas y la organización.

El voluntariado corporativo gestionado como estrategia implica también una forma de encarar la gestión de recursos humanos y la inversión social de la compañía. Porque supone reconocer en los hechos que los colaboradores además de empleados son padres, hijos, hermanos, amigos y ciudadanos preocupados por la realidad que los circunda, con el anhelo de ayudar a que otros se ayuden a sí mismos. Comprender que los empleados, además de proveer servicios a la compañía, interactúan en múltiples espacios con diferentes lógicas. Este tipo de gestión de los recursos humanos es la que permite enriquecer la promoción de la diversidad dentro de la compañía, uno de los principales desafíos de la sustentabilidad para los próximos años.

Asimismo, cuando una empresa gestiona el voluntariado corporativo y lo integra a su estrategia de abordaje y articulación comunitaria, lleva a la práctica otro de los pilares de la sustentabilidad: la escucha y el diálogo con sus públicos de interés. Si el voluntariado corporativo está concebido y gestionado realmente con una mirada amplia y de largo plazo, si supera la acción o el programa puntual para convertirse en una ESTRATEGIA DE VOLUNTARIADO CORPORATIVO, la empresa escucha la voz y las expectativas de sus colaboradores al relevar e identificar sus inquietudes incorporándolas en la gestión. En ese mismo sentido, escucha también las necesidades y demandas de la comunidad construyendo vínculos, enriqueciendo su capital social y aprendiendo a moverse en la diversidad de la compleja realidad.

Esta actitud de escucha que supone lo que denominamos voluntariado corporativo con estrategia, deriva necesariamente en repensar el rol de la empresa en la sociedad y en las respuestas renovadas que los distintos públicos le reclaman. Una vez más, el voluntariado corporativo ofrece a la empresa otro punto de contacto con la gestión responsable, contribuyendo a sostener compromisos individuales y corporativos, a desarrollar comunidades sostenibles, a contribuir soluciones a desafíos colectivos.

Los desafíos del voluntariado corporativo

El voluntariado como herramienta de gestión interna.

Acordamos en definir al voluntariado como toda acción que se lleva a cabo por propia voluntad y sin mediar pago para brindar un servicio o promover una causa o fomentar una determinada actividad. Ese trabajo está orientado a organizaciones o personas que no pertenecen al grupo familiar o amigos que requieren una ayuda ocasional. En definitiva, ser voluntario implica brindar nuestro tiempo, talento, compromiso, a una causa social sin esperar una retribución a cambio. Cuando definimos el voluntariado corporativo, es importante señalar que las acciones no pierden ese carácter altruista y realizado por libre elección. Al ser corporativo le agregamos el requisito de que estas actividades sean acompañadas de alguna manera por la empresa a la que pertenecen los empleados.

Para que esto ocurra – y que el voluntariado corporativo se cristalice como una situación ganar-ganar ( o mejor dicho, ganar-ganar-ganar-ganar: la organización social, sus destinatarios, la empresa y sus empleados), ambos potenciales aliados – la empresa y la organización, deben llevar adelante ciertas acciones.

Analizaremos ahora en qué consisten esas acciones.

El éxito del programa de voluntariado corporativo de su empresa se basa en que se dieron a sí mismos una definición muy a medida de la cultura organizacional con respecto a qué significa ser voluntario corporativo en Petrobras. Ella dice “para Petrobras uno de los principales objetivos es que sus empleados le encuentren sentido a lo que hacen dentro de la empresa, a su rol y su responsabilidad. Y sabemos que ese darle sentido tiene que ver también con que la persona siente que se está desarrollando plenamente en todos los aspectos de su vida.” Por eso, la propuesta de Petrobras al iniciar el programa fue proponer a los empleados que trajeran sus intereses y preocupaciones solidarias a la empresa. Se armó un comité de voluntariado que seleccionó las propuestas a realizar y el equipo de RSE se ocupó de acompañar las iniciativas coordinando las cuestiones logísticas para asegurar un buen desarrollo de las actividades.

¿Cómo eligen las organizaciones aliadas? fue la pregunta espontánea en la audiencia del encuentro. Verónica señaló que lo importante es que la iniciativa social convoque el interés, la emoción y el entusiasmo de los empleados. En ese sentido, la empresa está dispuesta a trabajar con iniciativas que quizás no están organizadas profesionalmente, o que quizás recién comienzan, pero que estén en condiciones de recibir a los voluntarios de Petrobras para llevar adelante su tarea. En muchos casos, la empresa, deja capacidades instaladas en el proyecto, para garantizar mejores condiciones para su realización.

Esta forma de vincularse con las organizaciones sociales es una buena puerta de entrada para ayudar a que ocurra algo que para Petrobras es fundamental: que los voluntarios se sientan los dueños de la iniciativa dentro de la empresa y que este espacio les permita conocer nuevas realidades, encontrarse con colegas de otros departamentos, reencontrarse con ex empleados y también compartir esos espacios con sus familias y amigos, cuando el proyecto lo permite.

Buenas prácticas de las empresas y de las organizaciones socias

Desde el estudio y el análisis de las buenas prácticas y la bibliografía que se ha desarrollado sobre estos temas, podemos decir que un programa de voluntariado corporativo tiene probabilidades de desarrollarse y aportar beneficios a todas las partes involucradas cuando:

La empresa se plantea:

  • Comprender de la lógica, cultura y necesidades de las organizaciones sociales
  • Selecciona en forma transparente las organizaciones con las que asociarse
  • Comunica a las organizaciones claramente cuáles son las posibilidades de participación y qué expectativas tienen sus empleados
  • Establecer un vínculo de mutua confianza
  • Presentaciones de los líderes de las organizaciones en las que se insertarán los voluntarios
  • Formación en herramientas de desarrollo personal (liderazgo, responsabilidad, cómo manejar el involucramiento emocional)

Las organizaciones sociales también pueden desarrollar ciertas prácticas que les permitirán que la inserción de voluntarios corporativos en sus proyectos redunden en una experiencia enriquecedora para todos los involucrados:

  • Comprender que la participación de los empleados a veces requiere ciertos requisitos por parte de la empresa (en términos de horarios claramente establecidos, definición previa de las tareas, normas de seguridad para la realización de las mismas).
  • Ser transparentes en cuanto a las necesidades que la empresa requiere y que la organización no puede costear, para poder encontrar juntas la mejor solución.
  • No tener expectativas de que recibir voluntarios corporativos signifique automáticamente una donación monetaria a su organización. Si la organización tiene necesidades materiales a cubrir para la realización de la actividad, debe plantearlo claramente desde un principio.
  • Poder compartir los resultados de la participación de los voluntarios corporativos con ellos y la empresa, como una forma de cimentar una relación de largo plazo.

Muchas veces las organizaciones dudan a la hora de vincularse con un programa de voluntariado corporativo ya que temen que:

  • Se produzcan imposiciones o restricciones por parte de la empresa que desvirtúen los objetivos de la organización
  • Que se haga una instrumentalización de la ONG para mejorar la imagen empresarial
  • Que los voluntarios no estén correctamente preparados, generando efectos indeseados en los destinatarios de la acción
  • Que se produzcan incumplimientos por parte del voluntariado o de la empresa de los compromisos asumidos con los destinatarios

Con respecto a estas situaciones, Verónica Zampa señaló que para Petrobras también es una prioridad que los voluntarios no se sientan “usados” como parte de la comunicación de la empresa de sus iniciativas de RSE. Por eso, este programa está pensado desde el área de comunicaciones internas de la compañía y no se realizan comunicaciones externas sobre él. Verónica señala que esto ha generado mucha confianza en los empleados, que se ha visto traducida en un gran compromiso con los proyectos realizados.

Cómo mantener la vitalidad del programa

Este es un punto relevante, dado que en nuestro país, muchas de estas iniciativas se han generado hace ya más de diez años. Esto ha producido una serie de experiencias que han madurado, y que en algunos casos se han ido desgastando. Si bien la iniciativa de Petrobras es relativamente joven, Verónica señala que la empresa está satisfecha con los resultados. Claro que, coincidimos, muchas veces los indicadores para evaluar estas iniciativas no pueden ser los mismos con los que la empresa evalúa otras áreas de su gestión.

Verónica explicó que las claves del éxito que ellos perciben en su programa son las siguientes:

  • Las iniciativas sociales con las cuales vincularse son propuestas por los empleados
  • La empresa facilita los tiempos y cuestiones de logística para llevar adelante las acciones
  • El uso del tiempo en horario laboral se acuerda con el responsable de los empleados involucrados.
  • El compromiso de los voluntarios se va desarrollando con el avance del proyecto y muchas de las actividades se realizan por fuera del horario laboral.
  • No tienen registro de situaciones de mal uso del tiempo laboral, al contrario, los empleados se organizan para poder cumplir con sus responsabilidades y poder partir hacia la actividad con todo en orden.
  • Han verificado que en muchas situaciones en que el proyecto ya culminó, los empleados siguen siendo voluntarios de la organización social.
  • Han simplificado las herramientas de seguimiento de las experiencias, reduciéndolas a una encuesta de satisfacción muy sencilla, que no sea vivida por los empleados como una carga. Los indicadores y avances del programa los desarrolla el equipo de RSE y no recaen en los voluntarios.

 

Revisando otras experiencias, podemos acompañar estas cuestiones detectadas por Petrobras como factores de éxito en otros programas. La clave parece estar en que el atributo de ser “corporativo” no pierda de vista la esencia de la experiencia personal, emocional y realmente “voluntaria” de las personas que se suman al programa.

Podemos decir para finalizar entonces que, cuando una experiencia de voluntariado corporativo resulta positiva, tanto para la empresa como para la organización social, ha ocurrido mucho más que la donación de tiempo y talento de un grupo de personas a una causa: dos lógicas diferentes, dos formas de gestionar con sus particularidades, han encontrado un punto de contacto y han generado algo nuevo, positivo y enriquecedor, tanto para la comunidad – la organización y sus destinatarios- como para la empresa y sus empleados.

Por Mariana Lomé. Noviembre, 2014

El voluntariado corporativo: la puerta de entrada para la participación

Por Cora Pesiney, Coordinadora de Proyectos de Fundación Compromiso

El voluntariado es un espacio de sensibilización intensa, aunque esa sensibilización sea esporádica o espasmódica.  Implica participar, ser parte.

Están aquellos que por su pericia se involucran con una causa y se mantienen atentos a contribuir con la misma, y están quienes, por única vez, se acercan a un grupo que los recibe, para aportar recursos, tiempo, dinero, o todo eso junto.

El voluntariado corporativo, el que se impulsa desde una empresa, posee dos dimensiones:

  • desde adentro de la empresa, como política o estrategia de movilización de sus recursos humanos, donde se genera un espacio para que sus empleados puedan canalizar sus inquietudes personales de trabajo comunitario y solidario a través de una alternativa de participación junto a organizaciones sociales.
  • hacia afuera de la empresa, como parte de la estrategia de relacionamiento con la comunidad, considerando que la empresa es parte de la comunidad y el bienestar de la misma.

Es entonces un enorme desafío lograr articular los intereses de estos actores en una acción o en un proyecto, incorporando la estrategia de sustentabilidad de la empresas, los intereses de los voluntarios y las demandas de la comunidad. Este núcleo de intereses comunes entre las partes es la antorcha que mantiene viva la participación y la motivación de cada uno de los que forman parte de este proceso. En síntesis, es necesario que ese espacio se desenvuelva con libertad, compromiso y responsabilidad, dentro de los acuerdos explicitados por cada uno de esos actores sociales.

¿Cómo se promueve una acción de voluntariado corporativo? En principio no hay recetas, pero si no se cuenta con el apoyo de la dirección y mandos medios no será muy sostenible en el tiempo. Antes de comenzar con la iniciativa es necesario estar seguros de que luego no habrá impedimentos desde adentro de la empresa. En muchas ocasiones el voluntariado no se emprende en el horario de trabajo y, por lo tanto, compite con la vida familiar. Numerosos voluntarios y voluntarias resolvieron esto invitando a sus familias a participar de la iniciativa, siempre y cuando la misma contemple esa presencia y también sea un espacio para que la familia se integre.

La iniciativa debe tener un propósito concreto que los voluntarios deben conocer. Deben saber para qué y para quiénes están donando su tiempo y recursos, conocer una breve historia de la organización social con la que están colaborando, tener conciencia de su rol y las mutuas expectativas y contribuciones que surgirán de la experiencia y, si es posible, participar de la definición del campo de intervención. La empatía con una causa puede surgir mucho antes del momento de entrar en actividad si se comunican con anticipación todos estos puntos.

Asimismo, tanto la organización como los voluntarios deben generar instancias de confianza mutua.

La experiencia permite para los voluntarios el desarrollo de nuevas competencias, el incremento de la creatividad e interacción con otras áreas de su misma empresa con las que habitualmente no interactúan, la integración de sus intereses personales con los de la empresa en la que trabaja y la capacidad para trabajar en temas que no son tan habituales en su cotidiano. En este sentido, se hace necesario que el esfuerzo no quede invisible y que sea divulgado internamente. Esto va a facilitar que se mantenga la participación y el compromiso dentro y fuera de la organización.

 

Organizaciones y empresas se suman a la Semana Internacional del Voluntariado Corporativo

CEADS y Fundación Compromiso, junto a seis organizaciones sociales implementadoras, ya están coordinando diversas actividades para las empresas que se sumen a la Semana Internacional del Voluntariado Corporativo en la modalidad “a tu medida” o como patrocinadoras.

Las actividades propuestas son:

  • Fundación Chacras de Buenos Aires: Taller de resignificación de residuos y construcción de baldosas con tapitas de plástico, construcción colectiva de uno de los senderos en un parque del hospital psicoasistencial Borda, armado de mural artístico con materiales reciclados, o preparación de eco-ladrillos para donar un mobiliario a un hogar de niños.
  • Pecohue: Jornada de trabajo en huerta agroecológica en el predio de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires.
  • Fundación Reciduca: Simulación de proceso de búsqueda y entrevistas laborales, con asesoramiento sobre armado de CVs para jóvenes que están terminando la secundaria.
  • Red Argentina del Banco de Alimentos: Clasificación de alimentos en los depósitos de los Bancos de Alimentos.
  • Asociación Civil GES – Gestión Educativa y Social: Fortalecimiento de la gestión institucional del Centro de Primera Infancia y puesta en valor del mismo en el Barrio de Mataderos

Todas las actividades contarán con una instancia de capacitación previa al grupo de voluntarios que se sume. Para sumarse al Give and Gain Day, las empresas pueden participar de alguna de estas iniciativas (modalidad “a tu medida”) o bien compartir las acciones que ya estén organizando para la semana del 13 al 20 de mayo, de manera de sumarse al impulso de esta gran movilización y lograr mayor impacto (modalidad “a tu manera”).

La 4ta edición de Give & Gain en Argentina ya cuenta con importantes empresas patrocinadoras: Metrogas, Petrobras y Securitas Argentina.

10 claves para lograr un programa de voluntariado corporativo estratégico

En su Manual de Voluntariado Corporativo, Fundación Compromiso comparte 10 aspectos clave que, a partir de su experiencia, sostiene que ayudan a considerar a los Programas de Voluntariado Corporativo como una iniciativa que se enmarca dentro de la política de RSE de la empresa, y alineada a los valores corporativos que rigen a las compañías. Para el logro de un programa de voluntariado corporativo estratégico (PVC), es importante:

1) Involucrar en las definiciones básicas del PVC, -tales como la modalidad de programa, la población objetivo, o la temática a abordar-, a todas las áreas de la empresa, especialmente las referidas a Institucionales y a Recursos Humanos.

2) Desarrollar un sistema permanente de capacitación de los empleados como forma de agregar calidad al programa, de incentivar la motivación de los empleados y de atraer a futuros voluntarios.

3) Extender el reconocimiento por los logros del PVC tanto a los voluntarios como a los empleados que reemplazan a los voluntarios en sus tareas habituales, ya que el programa representa a todos los colaboradores de la empresa y todos merecen ser retribuidos por sus aportes. Esto contribuirá al sentido de pertenencia al programa y a la empresa.

4) Garantizar la participación en los PVC de colaboradores de distintos niveles jerárquicos, dado que brinda la oportunidad de construir relaciones horizontales entre colaboradores que habitualmente no participan de las mismas áreas o no poseen un status de pares dentro de la estructura de la compañía.

5) Realizar consultas y generar espacios de participación de los voluntarios líderes y de las organizaciones sociales, tanto durante el diseño como durante la evaluación del PVC. Existen propuestas metodológicas participativas que son herramientas muy útiles para estos momentos de trabajo.

6) Tener una visión de largo aliento, generando alianzas permanentes con las organizaciones sociales que participan del PVC, de ese modo se logrará un impacto más sostenido en la población destinataria del programa.

7) Reinventar o recrear el PVC a lo largo del tiempo a partir de la construcción de una usina de ideas, talentos y recursos con el aporte creativo de los voluntarios, las organizaciones sociales y los destinatarios de los PVC.

8) Pensar al PVC como un proceso de construcción de capital social y de lazos de confianza a largo plazo, pero también como un proceso a término. Dejar cada año instaladas las condiciones para la continuidad o la finalización del PVC –según sea el caso- en las organizaciones sociales y en los propios voluntarios, ya que una buena salida es tan o más importante que el ingreso de un programa a una comunidad.

9) Desarrollar aprendizajes desde las propias experiencias vividas, sobre todo de las fallidas, y valorar el sentido último del programa por encima de los logros circunstanciales de cada etapa.

10) En síntesis, recordar que el voluntariado corporativo es una política de promoción de los valores vinculados a la ciudadanía con el público interno, así como una estrategia de diálogo de la compañía con la comunidad; es por lo tanto, una iniciativa que hace al núcleo central de la gestión responsable de una empresa que se proponga desarrollar una actitud proactiva o de liderazgo en RSE.

Voluntariado corporativo: la oportunidad de compartir nuestra experiencia

Por Patricia Sclocco,  Directora de Comunicación, Asuntos Públicos y RSC de Securitas Argentina

 

Securitas Argentina ha acompañado Give & Gain desde sus inicios, ya que lo identificamos como una gran oportunidad para visibilizar las ventajas del voluntariado corporativo en nuestra compañía. En su cuarta edición en el país, nos volvemos a sumar para continuar formando parte de esta celebración del voluntariado en todo el mundo.

Nuestra experiencia nos ha demostrado que la mejor ecuación para desarrollar una buena estrategia de voluntariado corporativo es a través de la articulación y sinergia de la empresa, el sector social y los empleados. El rol de la compañía es desarrollar un programa que esté alineado a su estrategia de negocio, financiarlo desde la implementación del mismo programa, brindando la oportunidad a sus empleados de desarrollar acciones sociales con la estructura cuidada y monitoreada por la misma empresa en la que se desarrolla. El papel de las organizaciones de la sociedad civil es clave: son ellos los que mejor conocen a la comunidad, saben dónde están las necesidades y los recursos que se necesitan para ir cambiando paulatinamente las realidades del entorno donde trabajan. Por su parte, los voluntarios son los que canalizan su voluntad solidaria a través de esta oportunidad, compartiendo su experiencia, aprendiendo nuevas habilidades y vinculándose con su comunidad.

La Semana Internacional del Voluntariado Corporativo nos permitió hacer alianzas con organizaciones que tienen su temática alineada a nuestra estrategia de Responsabilidad Social y que generan valor para nuestra compañía y nuestro público interno. Así fue que el año pasado hicimos un taller de empleabilidad con Fundación Reciduca, en el que participaron 40 chicos de una actividad que simulaba un proceso de búsqueda laboral y nos dio la oportunidad de compartir nuestra experiencia como grandes empleadores para que vivencien un simulacro de entrevista de trabajo.

Para nosotros fue muy enriquecedor participar con nuestro equipo entero de Recursos Humanos de esta jornada. A nuestros voluntarios les permitió compartir todo su expertise, lo que saben hacer desde su profesión, y a la vez generar valor en la comunidad de la que forman parte. Como bonus track, la experiencia nos valió el reconocimiento internacional de Business in the Community, que seleccionó a Securitas Argentina como caso de estudio.