10 claves para lograr un programa de voluntariado corporativo estratégico

En su Manual de Voluntariado Corporativo, Fundación Compromiso comparte 10 aspectos clave que, a partir de su experiencia, sostiene que ayudan a considerar a los Programas de Voluntariado Corporativo como una iniciativa que se enmarca dentro de la política de RSE de la empresa, y alineada a los valores corporativos que rigen a las compañías. Para el logro de un programa de voluntariado corporativo estratégico (PVC), es importante:

1) Involucrar en las definiciones básicas del PVC, -tales como la modalidad de programa, la población objetivo, o la temática a abordar-, a todas las áreas de la empresa, especialmente las referidas a Institucionales y a Recursos Humanos.

2) Desarrollar un sistema permanente de capacitación de los empleados como forma de agregar calidad al programa, de incentivar la motivación de los empleados y de atraer a futuros voluntarios.

3) Extender el reconocimiento por los logros del PVC tanto a los voluntarios como a los empleados que reemplazan a los voluntarios en sus tareas habituales, ya que el programa representa a todos los colaboradores de la empresa y todos merecen ser retribuidos por sus aportes. Esto contribuirá al sentido de pertenencia al programa y a la empresa.

4) Garantizar la participación en los PVC de colaboradores de distintos niveles jerárquicos, dado que brinda la oportunidad de construir relaciones horizontales entre colaboradores que habitualmente no participan de las mismas áreas o no poseen un status de pares dentro de la estructura de la compañía.

5) Realizar consultas y generar espacios de participación de los voluntarios líderes y de las organizaciones sociales, tanto durante el diseño como durante la evaluación del PVC. Existen propuestas metodológicas participativas que son herramientas muy útiles para estos momentos de trabajo.

6) Tener una visión de largo aliento, generando alianzas permanentes con las organizaciones sociales que participan del PVC, de ese modo se logrará un impacto más sostenido en la población destinataria del programa.

7) Reinventar o recrear el PVC a lo largo del tiempo a partir de la construcción de una usina de ideas, talentos y recursos con el aporte creativo de los voluntarios, las organizaciones sociales y los destinatarios de los PVC.

8) Pensar al PVC como un proceso de construcción de capital social y de lazos de confianza a largo plazo, pero también como un proceso a término. Dejar cada año instaladas las condiciones para la continuidad o la finalización del PVC –según sea el caso- en las organizaciones sociales y en los propios voluntarios, ya que una buena salida es tan o más importante que el ingreso de un programa a una comunidad.

9) Desarrollar aprendizajes desde las propias experiencias vividas, sobre todo de las fallidas, y valorar el sentido último del programa por encima de los logros circunstanciales de cada etapa.

10) En síntesis, recordar que el voluntariado corporativo es una política de promoción de los valores vinculados a la ciudadanía con el público interno, así como una estrategia de diálogo de la compañía con la comunidad; es por lo tanto, una iniciativa que hace al núcleo central de la gestión responsable de una empresa que se proponga desarrollar una actitud proactiva o de liderazgo en RSE.

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