Los desafíos del voluntariado corporativo

El voluntariado como herramienta de gestión interna.

Acordamos en definir al voluntariado como toda acción que se lleva a cabo por propia voluntad y sin mediar pago para brindar un servicio o promover una causa o fomentar una determinada actividad. Ese trabajo está orientado a organizaciones o personas que no pertenecen al grupo familiar o amigos que requieren una ayuda ocasional. En definitiva, ser voluntario implica brindar nuestro tiempo, talento, compromiso, a una causa social sin esperar una retribución a cambio. Cuando definimos el voluntariado corporativo, es importante señalar que las acciones no pierden ese carácter altruista y realizado por libre elección. Al ser corporativo le agregamos el requisito de que estas actividades sean acompañadas de alguna manera por la empresa a la que pertenecen los empleados.

Para que esto ocurra – y que el voluntariado corporativo se cristalice como una situación ganar-ganar ( o mejor dicho, ganar-ganar-ganar-ganar: la organización social, sus destinatarios, la empresa y sus empleados), ambos potenciales aliados – la empresa y la organización, deben llevar adelante ciertas acciones.

Analizaremos ahora en qué consisten esas acciones.

El éxito del programa de voluntariado corporativo de su empresa se basa en que se dieron a sí mismos una definición muy a medida de la cultura organizacional con respecto a qué significa ser voluntario corporativo en Petrobras. Ella dice “para Petrobras uno de los principales objetivos es que sus empleados le encuentren sentido a lo que hacen dentro de la empresa, a su rol y su responsabilidad. Y sabemos que ese darle sentido tiene que ver también con que la persona siente que se está desarrollando plenamente en todos los aspectos de su vida.” Por eso, la propuesta de Petrobras al iniciar el programa fue proponer a los empleados que trajeran sus intereses y preocupaciones solidarias a la empresa. Se armó un comité de voluntariado que seleccionó las propuestas a realizar y el equipo de RSE se ocupó de acompañar las iniciativas coordinando las cuestiones logísticas para asegurar un buen desarrollo de las actividades.

¿Cómo eligen las organizaciones aliadas? fue la pregunta espontánea en la audiencia del encuentro. Verónica señaló que lo importante es que la iniciativa social convoque el interés, la emoción y el entusiasmo de los empleados. En ese sentido, la empresa está dispuesta a trabajar con iniciativas que quizás no están organizadas profesionalmente, o que quizás recién comienzan, pero que estén en condiciones de recibir a los voluntarios de Petrobras para llevar adelante su tarea. En muchos casos, la empresa, deja capacidades instaladas en el proyecto, para garantizar mejores condiciones para su realización.

Esta forma de vincularse con las organizaciones sociales es una buena puerta de entrada para ayudar a que ocurra algo que para Petrobras es fundamental: que los voluntarios se sientan los dueños de la iniciativa dentro de la empresa y que este espacio les permita conocer nuevas realidades, encontrarse con colegas de otros departamentos, reencontrarse con ex empleados y también compartir esos espacios con sus familias y amigos, cuando el proyecto lo permite.

Buenas prácticas de las empresas y de las organizaciones socias

Desde el estudio y el análisis de las buenas prácticas y la bibliografía que se ha desarrollado sobre estos temas, podemos decir que un programa de voluntariado corporativo tiene probabilidades de desarrollarse y aportar beneficios a todas las partes involucradas cuando:

La empresa se plantea:

  • Comprender de la lógica, cultura y necesidades de las organizaciones sociales
  • Selecciona en forma transparente las organizaciones con las que asociarse
  • Comunica a las organizaciones claramente cuáles son las posibilidades de participación y qué expectativas tienen sus empleados
  • Establecer un vínculo de mutua confianza
  • Presentaciones de los líderes de las organizaciones en las que se insertarán los voluntarios
  • Formación en herramientas de desarrollo personal (liderazgo, responsabilidad, cómo manejar el involucramiento emocional)

Las organizaciones sociales también pueden desarrollar ciertas prácticas que les permitirán que la inserción de voluntarios corporativos en sus proyectos redunden en una experiencia enriquecedora para todos los involucrados:

  • Comprender que la participación de los empleados a veces requiere ciertos requisitos por parte de la empresa (en términos de horarios claramente establecidos, definición previa de las tareas, normas de seguridad para la realización de las mismas).
  • Ser transparentes en cuanto a las necesidades que la empresa requiere y que la organización no puede costear, para poder encontrar juntas la mejor solución.
  • No tener expectativas de que recibir voluntarios corporativos signifique automáticamente una donación monetaria a su organización. Si la organización tiene necesidades materiales a cubrir para la realización de la actividad, debe plantearlo claramente desde un principio.
  • Poder compartir los resultados de la participación de los voluntarios corporativos con ellos y la empresa, como una forma de cimentar una relación de largo plazo.

Muchas veces las organizaciones dudan a la hora de vincularse con un programa de voluntariado corporativo ya que temen que:

  • Se produzcan imposiciones o restricciones por parte de la empresa que desvirtúen los objetivos de la organización
  • Que se haga una instrumentalización de la ONG para mejorar la imagen empresarial
  • Que los voluntarios no estén correctamente preparados, generando efectos indeseados en los destinatarios de la acción
  • Que se produzcan incumplimientos por parte del voluntariado o de la empresa de los compromisos asumidos con los destinatarios

Con respecto a estas situaciones, Verónica Zampa señaló que para Petrobras también es una prioridad que los voluntarios no se sientan “usados” como parte de la comunicación de la empresa de sus iniciativas de RSE. Por eso, este programa está pensado desde el área de comunicaciones internas de la compañía y no se realizan comunicaciones externas sobre él. Verónica señala que esto ha generado mucha confianza en los empleados, que se ha visto traducida en un gran compromiso con los proyectos realizados.

Cómo mantener la vitalidad del programa

Este es un punto relevante, dado que en nuestro país, muchas de estas iniciativas se han generado hace ya más de diez años. Esto ha producido una serie de experiencias que han madurado, y que en algunos casos se han ido desgastando. Si bien la iniciativa de Petrobras es relativamente joven, Verónica señala que la empresa está satisfecha con los resultados. Claro que, coincidimos, muchas veces los indicadores para evaluar estas iniciativas no pueden ser los mismos con los que la empresa evalúa otras áreas de su gestión.

Verónica explicó que las claves del éxito que ellos perciben en su programa son las siguientes:

  • Las iniciativas sociales con las cuales vincularse son propuestas por los empleados
  • La empresa facilita los tiempos y cuestiones de logística para llevar adelante las acciones
  • El uso del tiempo en horario laboral se acuerda con el responsable de los empleados involucrados.
  • El compromiso de los voluntarios se va desarrollando con el avance del proyecto y muchas de las actividades se realizan por fuera del horario laboral.
  • No tienen registro de situaciones de mal uso del tiempo laboral, al contrario, los empleados se organizan para poder cumplir con sus responsabilidades y poder partir hacia la actividad con todo en orden.
  • Han verificado que en muchas situaciones en que el proyecto ya culminó, los empleados siguen siendo voluntarios de la organización social.
  • Han simplificado las herramientas de seguimiento de las experiencias, reduciéndolas a una encuesta de satisfacción muy sencilla, que no sea vivida por los empleados como una carga. Los indicadores y avances del programa los desarrolla el equipo de RSE y no recaen en los voluntarios.

 

Revisando otras experiencias, podemos acompañar estas cuestiones detectadas por Petrobras como factores de éxito en otros programas. La clave parece estar en que el atributo de ser “corporativo” no pierda de vista la esencia de la experiencia personal, emocional y realmente “voluntaria” de las personas que se suman al programa.

Podemos decir para finalizar entonces que, cuando una experiencia de voluntariado corporativo resulta positiva, tanto para la empresa como para la organización social, ha ocurrido mucho más que la donación de tiempo y talento de un grupo de personas a una causa: dos lógicas diferentes, dos formas de gestionar con sus particularidades, han encontrado un punto de contacto y han generado algo nuevo, positivo y enriquecedor, tanto para la comunidad – la organización y sus destinatarios- como para la empresa y sus empleados.

Por Mariana Lomé. Noviembre, 2014

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