Scienza Argentina, distinguida por su participación destacada en la Edición Nº XVIII “Socios x un día” de Junior Achievement Argentina.

Socios por un Día” es un programa educativo dirigido a alumnos del  último año del secundario que tiene como objetivo mostrar a los jóvenes el ámbito laboral, a través de una experiencia práctica en el mismo.

Scienza por primera vez recibió en sus centros de distribución, oficinas y farmacias a 12 alumnos para compartir una jornada de trabajo con 28 de sus profesionales.

Noté a mi socio muy interesado en escuchar consejos, experiencias y ver con sus propios ojos como se trabaja día a día. Creo que es una experiencia muy rica para ambas partes.” cuenta Matias Razzetti, Supervisor de tesorería.

Participaron las áreas de: Sistemas, Adm. y Finanzas, Legales, Auditoría, RRHH, Control de gestión, Dirección técnica droguería y farmacia, y Centro de distribución.

Antonella Cicercchia, referente del área de sistemas de la empresa opina que “realmente, me habría parecido valioso vivir una experiencia similar a la edad de los chicos que nos visitaron. Fue una muy buena experiencia.”

Dicha actividad se enmarca dentro del Programa de voluntariado de Scienza Argentina.

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Primer día de #GiveandGain

Con 62 empresas y organizaciones y más de 70 actividades en todo el país, comenzó el #GiveandGain. El primer día fue todo un éxito! Resumimos las actividades y repercusiones:

  • HSBC armó una ludoteca con Fundación Manos en Acción.
  • En Telecom los voluntarios de Rosario brindaron el curso “Las ventajas de permanecer en la escuela” junto a Junior Achievement.
  • ESET realizó una jornada de clasificación de alimentos junto al Banco de Alimentos. Entre sus voluntarios se sumaron no sólo sus propios empleados sino también su cadena de valor.
  • En Monsanto 20 voluntarios pintaron el Instituto de Formación Profesional de Rojas y en la Plaza de Seguridad vial.
  • En la Universidad Siglo XXI llevaron adelante diferentes actividades con estudiantes: “Libros para Sentir” junto a la carrera de Diseño Gráfico y la Fundación ICTUS, en la que los alumnos diseñaron libros-objeto para ser utilizados en las salas de internación de Pediatría,  de dos hospitales de la ciudad de Córdoba Capital; “Creando- CREO” junto a la carrera de Diseño Gráfico y la fundación ALT23, que consistió en el diseño de libros álbum para ser utilizados en los espacios de “biblioteca ambulante” en barrios vulnerados de la ciudad de Córdoba; y “Plan de Mejora”, en el que alumnos de la materia Administración diseñaron un plan de mejora para el área de Economía Social de la Mutual Carlos Mugica y RED ECOS.

Ya contamos con algunas repercusiones de estas actividades!

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Voluntarios de Monsanto en acción

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Estudiantes y docentes voluntarios de la Universidad Siglo XXI

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Jornada de clasificación de alimentos en el Banco de Alimentos por parte de ESET

El círculo virtuoso de los Programas de Voluntariado Corporativo

Fuente: Manual de Voluntariado Corporativo de Fundación Compromiso

Dentro de un Programa de voluntariado corporativo (PVC) se conjugan tres racionalidades distintas: la de la empresa, la de los empleados y la de las organizaciones sociales. Se pueden lograr Múltiples beneficios si se desarrolla una buena articulación de estos tres actores, ya que el voluntariado corporativo implica un crecimiento en valores ciudadanos de todos los involucrados siempre y cuando se vean reflejados en las acciones sus expectativas, intereses y objetivos.

En un PVC la empresa se beneficia al tener colaboradores motivados, que en muchos casos, se enorgullecen de trabajar en una empresa que apoye y dé lugar a este tipo de actividades y programas. Sin duda, estos empleados estarán más motivados para sus actividades de índole propiamente laboral. Asimismo, si el programa resulta exitoso y los empleados son buenos “embajadores” ante la sociedad, la empresa tendrá una mejor imagen en la comunidad.

Por otro lado, el PVC facilita la existencia de un espacio donde se rompen las relaciones jerárquicas y los voluntarios pasan a relacionarse entre sí desde un nuevo lugar; también permite el florecimiento de habilidades que no se hubiesen podido manifestar en los canales habituales de la empresa. Pero, sobre todo, la empresa se enriquece al ser una organización que facilita a sus empleados un desarrollo más pleno como ciudadanos. Los participantes del programa se ven beneficiados porque su propio lugar de trabajo les da la oportunidad de canalizar su espíritu solidario.

En relación con los empleados, cabe destacar que el voluntariado corporativo permite una forma de desarrollo del personal que ningún tipo de capacitación puede suplir; algunos de sus beneficios son: la satisfacción de hacer algo bueno por el otro, mayor sensibilidad a las necesidades ajenas, nuevas amistades, desarrollo de nuevas habilidades, mejor comprensión del propio entorno, un nuevo canal para desarrollar la creatividad e innovación, posibilidad de interactuar y de trabajar en un entorno diferente, desarrollo de intereses personales y oportunidad de aportar al bien común.

Hacia el ámbito externo a la empresa, los PVC realizan un aporte al capital social en tanto que aumentan la participación ciudadana y la confianza, valores claves para el desarrollo social. El capital social es definido como el conjunto de normas y valores compartidos que promueven la confianza y la cooperación social. El déficit de capital social en América Latina está relacionado a la desconfianza, la pobreza de valores, la corrupción, la poca solidaridad y la inmoral distribución de la riqueza. La razón de ser del PVC es proveer bienes o servicios a la comunidad, por lo tanto ésta se ve beneficiada por medio del programa concreto y, además, se le abren nuevos canales para expresar sus necesidades y, sobre todo, para generar nuevos conocimientos y habilidades que no hubiese podido adquirir por sí sola.

Por tanto, lo más importante de los PVC es que brindan a los voluntarios, a la empresa y a los destinatarios (personas y/o organizaciones) un canal único e insustituible de generación de confianza, crecimiento y desarrollo. Todo esto conforma un terreno fértil para un mayor capital social que favorezca el desarrollo y el bien común.

Voluntariado corporativo: la necesidad de pasar “del programa a la estrategia”

Por Leonardo Hernández – Coordinador de Comunicación y Relaciones Institucionales / CEADS

Muchas veces afirmamos que la inversión social de las empresas está evolucionando desde una mirada filantrópica a una construcción estratégica. Ese desarrollo está también acompañado por la necesidad de escalar las acciones aisladas de voluntariado a verdaderas estrategias de voluntariado corporativo.

Cuando hablamos de voluntariado corporativo, no nos referimos solamente a una de las tantas metodologías mediante las cuales las empresas se relacionan con la comunidad. Estamos hablando de una construcción a partir de la que se aborda la compleja realidad de poblaciones en situación de vulnerabilidad social. Por ello, porque estamos acercándonos a personas, familias y comunidades que fueron defraudadas muchas veces por la sociedad, no debemos considerarlo como un tema ligero para las compañías. El diseño y la gestión de un proceso de voluntariado no implican solamente tomar en cuenta las necesidades institucionales de la propia empresa o necesidades sociales o intereses de los empleados. Significa trabajar y dedicar tiempo a acompañar sueños, anhelos, esperanzas y pasiones de colaboradores y destinatarios.

Es precisamente en ese abordaje de la sensibilidad, de ese esfuerzo individual, colectivo y corporativo por entender lógicas y dinámicas de grupos o poblaciones vulnerables, donde la empresa adquiere una de sus mayores ventajas cuando facilita procesos voluntariado. Pero para quienes creemos que el voluntariado corporativo es una de las herramientas más sólidas para que la organización se involucre, articule y acompañe necesidades de la comunidad, éste debe ser percibido y gestionado no solamente desde una perspectiva de programas u acciones puntuales sino con una mirada estratégica e incorporada en la gestión de la compañía.

El diseño de un plan de voluntariado corporativo implica gestionar necesidades y expectativas institucionales de las empresas, pero también ayudar a `transformar la espera en esperanza` de personas con sus derechos vulnerados. Si queremos hablar de una sólida estrategia de voluntariado corporativo, cuya lógica y dinámica se encuentre integrada a la gestión de la compañía y a su cuadro de mando integral, debemos concebirlo más que como la acción de un día o un programa específico de voluntariado. Debemos planificarlo como un espacio de articulación y encuentro de intereses, expectativas, necesidades y sueños que nos brinda la oportunidad de ayudar a desplegar todo el potencial creativo de las personas y la organización.

El voluntariado corporativo gestionado como estrategia implica también una forma de encarar la gestión de recursos humanos y la inversión social de la compañía. Porque supone reconocer en los hechos que los colaboradores además de empleados son padres, hijos, hermanos, amigos y ciudadanos preocupados por la realidad que los circunda, con el anhelo de ayudar a que otros se ayuden a sí mismos. Comprender que los empleados, además de proveer servicios a la compañía, interactúan en múltiples espacios con diferentes lógicas. Este tipo de gestión de los recursos humanos es la que permite enriquecer la promoción de la diversidad dentro de la compañía, uno de los principales desafíos de la sustentabilidad para los próximos años.

Asimismo, cuando una empresa gestiona el voluntariado corporativo y lo integra a su estrategia de abordaje y articulación comunitaria, lleva a la práctica otro de los pilares de la sustentabilidad: la escucha y el diálogo con sus públicos de interés. Si el voluntariado corporativo está concebido y gestionado realmente con una mirada amplia y de largo plazo, si supera la acción o el programa puntual para convertirse en una ESTRATEGIA DE VOLUNTARIADO CORPORATIVO, la empresa escucha la voz y las expectativas de sus colaboradores al relevar e identificar sus inquietudes incorporándolas en la gestión. En ese mismo sentido, escucha también las necesidades y demandas de la comunidad construyendo vínculos, enriqueciendo su capital social y aprendiendo a moverse en la diversidad de la compleja realidad.

Esta actitud de escucha que supone lo que denominamos voluntariado corporativo con estrategia, deriva necesariamente en repensar el rol de la empresa en la sociedad y en las respuestas renovadas que los distintos públicos le reclaman. Una vez más, el voluntariado corporativo ofrece a la empresa otro punto de contacto con la gestión responsable, contribuyendo a sostener compromisos individuales y corporativos, a desarrollar comunidades sostenibles, a contribuir soluciones a desafíos colectivos.