El círculo virtuoso de los Programas de Voluntariado Corporativo

Fuente: Manual de Voluntariado Corporativo de Fundación Compromiso

Dentro de un Programa de voluntariado corporativo (PVC) se conjugan tres racionalidades distintas: la de la empresa, la de los empleados y la de las organizaciones sociales. Se pueden lograr Múltiples beneficios si se desarrolla una buena articulación de estos tres actores, ya que el voluntariado corporativo implica un crecimiento en valores ciudadanos de todos los involucrados siempre y cuando se vean reflejados en las acciones sus expectativas, intereses y objetivos.

En un PVC la empresa se beneficia al tener colaboradores motivados, que en muchos casos, se enorgullecen de trabajar en una empresa que apoye y dé lugar a este tipo de actividades y programas. Sin duda, estos empleados estarán más motivados para sus actividades de índole propiamente laboral. Asimismo, si el programa resulta exitoso y los empleados son buenos “embajadores” ante la sociedad, la empresa tendrá una mejor imagen en la comunidad.

Por otro lado, el PVC facilita la existencia de un espacio donde se rompen las relaciones jerárquicas y los voluntarios pasan a relacionarse entre sí desde un nuevo lugar; también permite el florecimiento de habilidades que no se hubiesen podido manifestar en los canales habituales de la empresa. Pero, sobre todo, la empresa se enriquece al ser una organización que facilita a sus empleados un desarrollo más pleno como ciudadanos. Los participantes del programa se ven beneficiados porque su propio lugar de trabajo les da la oportunidad de canalizar su espíritu solidario.

En relación con los empleados, cabe destacar que el voluntariado corporativo permite una forma de desarrollo del personal que ningún tipo de capacitación puede suplir; algunos de sus beneficios son: la satisfacción de hacer algo bueno por el otro, mayor sensibilidad a las necesidades ajenas, nuevas amistades, desarrollo de nuevas habilidades, mejor comprensión del propio entorno, un nuevo canal para desarrollar la creatividad e innovación, posibilidad de interactuar y de trabajar en un entorno diferente, desarrollo de intereses personales y oportunidad de aportar al bien común.

Hacia el ámbito externo a la empresa, los PVC realizan un aporte al capital social en tanto que aumentan la participación ciudadana y la confianza, valores claves para el desarrollo social. El capital social es definido como el conjunto de normas y valores compartidos que promueven la confianza y la cooperación social. El déficit de capital social en América Latina está relacionado a la desconfianza, la pobreza de valores, la corrupción, la poca solidaridad y la inmoral distribución de la riqueza. La razón de ser del PVC es proveer bienes o servicios a la comunidad, por lo tanto ésta se ve beneficiada por medio del programa concreto y, además, se le abren nuevos canales para expresar sus necesidades y, sobre todo, para generar nuevos conocimientos y habilidades que no hubiese podido adquirir por sí sola.

Por tanto, lo más importante de los PVC es que brindan a los voluntarios, a la empresa y a los destinatarios (personas y/o organizaciones) un canal único e insustituible de generación de confianza, crecimiento y desarrollo. Todo esto conforma un terreno fértil para un mayor capital social que favorezca el desarrollo y el bien común.

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El voluntariado corporativo: la puerta de entrada para la participación

Por Cora Pesiney, Coordinadora de Proyectos de Fundación Compromiso

El voluntariado es un espacio de sensibilización intensa, aunque esa sensibilización sea esporádica o espasmódica.  Implica participar, ser parte.

Están aquellos que por su pericia se involucran con una causa y se mantienen atentos a contribuir con la misma, y están quienes, por única vez, se acercan a un grupo que los recibe, para aportar recursos, tiempo, dinero, o todo eso junto.

El voluntariado corporativo, el que se impulsa desde una empresa, posee dos dimensiones:

  • desde adentro de la empresa, como política o estrategia de movilización de sus recursos humanos, donde se genera un espacio para que sus empleados puedan canalizar sus inquietudes personales de trabajo comunitario y solidario a través de una alternativa de participación junto a organizaciones sociales.
  • hacia afuera de la empresa, como parte de la estrategia de relacionamiento con la comunidad, considerando que la empresa es parte de la comunidad y el bienestar de la misma.

Es entonces un enorme desafío lograr articular los intereses de estos actores en una acción o en un proyecto, incorporando la estrategia de sustentabilidad de la empresas, los intereses de los voluntarios y las demandas de la comunidad. Este núcleo de intereses comunes entre las partes es la antorcha que mantiene viva la participación y la motivación de cada uno de los que forman parte de este proceso. En síntesis, es necesario que ese espacio se desenvuelva con libertad, compromiso y responsabilidad, dentro de los acuerdos explicitados por cada uno de esos actores sociales.

¿Cómo se promueve una acción de voluntariado corporativo? En principio no hay recetas, pero si no se cuenta con el apoyo de la dirección y mandos medios no será muy sostenible en el tiempo. Antes de comenzar con la iniciativa es necesario estar seguros de que luego no habrá impedimentos desde adentro de la empresa. En muchas ocasiones el voluntariado no se emprende en el horario de trabajo y, por lo tanto, compite con la vida familiar. Numerosos voluntarios y voluntarias resolvieron esto invitando a sus familias a participar de la iniciativa, siempre y cuando la misma contemple esa presencia y también sea un espacio para que la familia se integre.

La iniciativa debe tener un propósito concreto que los voluntarios deben conocer. Deben saber para qué y para quiénes están donando su tiempo y recursos, conocer una breve historia de la organización social con la que están colaborando, tener conciencia de su rol y las mutuas expectativas y contribuciones que surgirán de la experiencia y, si es posible, participar de la definición del campo de intervención. La empatía con una causa puede surgir mucho antes del momento de entrar en actividad si se comunican con anticipación todos estos puntos.

Asimismo, tanto la organización como los voluntarios deben generar instancias de confianza mutua.

La experiencia permite para los voluntarios el desarrollo de nuevas competencias, el incremento de la creatividad e interacción con otras áreas de su misma empresa con las que habitualmente no interactúan, la integración de sus intereses personales con los de la empresa en la que trabaja y la capacidad para trabajar en temas que no son tan habituales en su cotidiano. En este sentido, se hace necesario que el esfuerzo no quede invisible y que sea divulgado internamente. Esto va a facilitar que se mantenga la participación y el compromiso dentro y fuera de la organización.